Es una de las preguntas que más nos hacen. La respuesta depende de cuánto ganas, de cuánto necesitas sacar del negocio para vivir y de los riesgos de tu actividad. Esto es lo que conviene mirar.
La diferencia en impuestos
Como autónomo, todo el beneficio de tu actividad tributa en tu IRPF, que es progresivo: cuanto más ganas, más alto es el porcentaje. En la Comunitat Valenciana, a partir de unos 50.000 € de base liquidable, cada euro de más ya tributa alrededor de un 40 % o más.
Una sociedad limitada paga el Impuesto sobre Sociedades, con tipos fijos. Para los ejercicios que empiezan en 2026:
- Empresas con una cifra de negocios inferior a 1 millón de euros: 19 % por los primeros 50.000 € de beneficio y 21 % por el resto.
- Resto de empresas de reducida dimensión (menos de 10 millones): 23 %.
- Sociedades de nueva creación: 15 % en el primer año con beneficios y en el siguiente.
Pero ojo: el dinero que sacas de la sociedad para ti, como sueldo de administrador o como dividendos, vuelve a tributar en tu IRPF. La ventaja real está en el beneficio que dejas dentro de la empresa para reinvertir.
Lo que cuesta tener una sociedad
- Constitución: notaría, Registro Mercantil y trámites. Hoy se puede constituir con 1 € de capital, aunque mientras no llegues a 3.000 € hay condiciones adicionales.
- Contabilidad completa y depósito de las cuentas anuales en el Registro Mercantil cada año.
- Impuesto sobre Sociedades anual y, si te sale a pagar, pagos fraccionados.
- Cotización: como socio administrador sigues cotizando como autónomo (autónomo societario), con una base mínima más alta que la de un autónomo persona física.
La responsabilidad
Como autónomo respondes de las deudas del negocio con todo tu patrimonio personal. En una sociedad limitada, en principio, solo con lo que hayas aportado a la sociedad, aunque los bancos suelen pedir avales personales y el administrador puede responder si no actúa con diligencia.
Entonces, ¿cuándo compensa?
Como orientación, el paso empieza a tener sentido cuando el beneficio anual supera los 40.000 o 50.000 € y no necesitas sacarlo todo para vivir. También cuando quieres separar tu patrimonio del riesgo del negocio, entrar con socios o dar una imagen más sólida a tus clientes.
Por debajo de esas cifras, los costes fijos de la sociedad y la tributación al sacar el dinero suelen comerse el ahorro.
Haz números con tu caso
Cada situación es distinta: tu familia, tus deducciones, lo que piensas invertir. Hacemos la comparación con tus números reales y, si compensa, nos ocupamos de toda la constitución. Cuéntanos tu caso.



